Si, ya lo se. Me lo dijo Mikeldi. Me pasan cosas muy raras.
Primero fueron los zapatos voladores, después el efecto Carmen de Mairena.
Vale, no se vayan todavía, aún hay más.
Esta mañana, bajo muy serio y muy limpio, como cada mañana hecho un pincel a por mi Churri. Abro el trastero donde la guardo y.........¡cojones! ¿dónde está mi Churri?.
Fracciones de segundo en las que ha pasado por mi mente:
- "Cuánta gente se va a alegrar de que me la hayan robado".
- "La R1 en azul me gusta, pero casi que en negra es como más de malo".
- "¿De qué color me compro todo el equipo para que quede guay con una R1 negra?".
En eso, siento que mi subconsciente me dice que me dé la vuelta; y arrimadita en una plaza de garaje vacía, está mi Churri que me mira con cara de pena.
Yo pienso:
-"¿Cómo cognio ha llegado allí?".
¿Ayer llegue esopetao y no la guardé en el trastero?. No me acuerdo.
Llevo un tiempo felíz, felíz como una bolita de nieve viviendo en mi nube.
Cada día cuando llego, abro el trastero, dejo el casco, los guantes y la mochila, entro a la Churri y ya me cambio. Ayer cambié el orden y me cambié de ropa antes de entrarla. Salí cambiao y me subí en el ascensor.
Lo bueno del caso, es que cuando estaba esperando el ascensor, la Churri estaba a medio metro escaso mío y ni me enteré.
Me la dejé con las llaves puestas. Esta mañana estaba bien aparcada pero sin las llaves.
No se quién tiene las llaves.
Estoy mu mal. Mu perjudicaoooooooooooooo.
Para estar al día de mis pirulas, os recomiendo suscribiros a "Las increíbles historias de Giorgio".


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